Mi trayectoria y declaración artística
Lineatta es el proyecto artístico de Lili Moya, ilustradora cerámica y escultora. Su trayectoria no parte de un recorrido académico tradicional, sino de una relación temprana y constante con la imagen, el gesto y la materia.
Nacida en Granada en 1977 y criada entre la Serranía de Ronda y Sevilla, crece en un entorno marcado por la cultura visual. Nieta del reportero gráfico Juan Granados, desde la infancia convive con la fotografía, la moda y la observación de la imagen como lenguaje, desarrollando una sensibilidad que atraviesa toda su obra.
Durante su etapa formativa trabaja en el ámbito del diseño de moda, reforzando su vínculo con el dibujo, el volumen y la composición. Es ilustradora autodidacta y escultora formada con profesorado privado, construyendo una práctica artística híbrida donde conviven ilustración, cerámica y escultura.
Paralelamente desarrolla una carrera profesional en recursos humanos, experiencia que le aporta una mirada humana y estructural sobre los procesos, las personas y el acompañamiento. En 2016, decide dejar esa etapa atrás para dedicarse exclusivamente a la creación artística, marcando un punto de inflexión definitivo en su trayectoria.
Ilustración y escultura como lenguajes expresivos
Su obra pictórica se articula desde una visión expresionista y contemporánea, utilizando acrílicos, acuarelas y medios digitales. A través de la ilustración reflexiona sobre la mirada, la percepción y la influencia cultural, entendiendo el dibujo como un espacio de exploración más que de representación.
En escultura desarrolla piezas orgánicas inspiradas en la naturaleza, el viaje y la experiencia personal. Trabaja con porcelana y praf, integrando técnicas ancestrales como el colombín, reinterpretadas desde un enfoque actual donde el proceso, la textura y el azar forman parte esencial de la obra.
Una manera de crear y de acompañar
La trayectoria de Lineatta se define por la investigación constante y la voluntad de salir de la zona de confort. Cada proyecto es entendido como un proceso abierto, donde la materia guía tanto como la intención.
Esta filosofía se traslada al taller: no se enseña a repetir piezas, sino a desarrollar una voz propia. Cada alumno trabaja su proyecto personal, con acompañamiento individual y respeto por su ritmo, haciendo del taller un espacio de creación compartida y evolución continua.
La obra como siguiente paso
Cada pieza es el resultado de un proceso, una investigación y una relación directa con la materia.





